Como Alberto, encontré la televisión en mi Colombia natal del modo
más inesperado. Pero puedo decir que, desde el día en que comencé a
trabajar en análisis de audiencias para Cenpro Televisión, la tele
ha sido para mí un amor total. No se me ocurren muchas profesiones
tan variadas en su día a día; tan divertidas y satisfactorias; tan
pasionales y, a la vez, tan rigurosas en sus métodos. La televisión
es un medio audaz que ofrece muchos ángulos desde los que
trabajar.
Mi trayectoria profesional es muestra de esto último. Di el salto a
la producción con “El siguiente programa”, el primer espacio de
animación de Latinoamérica dedicado al humor político. Esta
experiencia me demostró que, lejos de lo que a veces se dice, la
televisión es un gran medio para el pensamiento, porque permite
hablar de cualquier tema y ofrecer alternativas sin resultar
moralizante. Es un espacio en el que todos caben y en el que se
habla un lenguaje universal.
Por eso mi paso por Miami no resultó especialmente dificultoso.
Pese a que había cambiado de país y parrillas, permanecía aún en
esa nación global que es la tele, haciendo lo que más me gustaba:
encontrar contenidos que pudieran ser adaptados a distintos países
como consultora de Telemundo. Y ésta fue la vía por la que aterricé
en España de la mano de Grundy Producciones (Fremantle Media). El
trabajo en la adaptación de la telenovela “El auténtico Rodrigo
Leal” supuso el primer contacto, pero el arraigo definitivo llegó
con la producción de “Yo soy Bea” para las tardes de Telecinco. Y
hablo de echar raíces porque Bea me ofreció dos cosas muy
importantes. En primer lugar, la oportunidad de hacer junto a un
equipo lleno de ilusión un producto nuevo, divertido e importante
para muchas personas. Y en segundo lugar, y tal vez más importante
para mi futuro, Bea me permitió trabajar mano a mano con Alberto
Carullo.
Para mí, el origen de Big Bang se halla en una manera de entender
la televisión que Alberto y yo compartimos. Además de Bea, juntos
habíamos apostado por la adaptación de “Sin tetas no hay paraíso”,
una serie audaz en muchos sentidos que consiguió un apoyo del
público que jamás esperábamos. Y el resto vino solo, de modo muy
similar al que uno vive cuando se enamora de la televisión.
Big Bang Media nació con la vocación de hacer productos en los que
creemos. Para eso, Alberto y yo contamos con nuestra historia: los
espacios que hemos producido y que nos han llenado de satisfacción.
Pero, sobre todo, contamos con un futuro en el que vemos proyectado
la televisión que gusta. El primer paso ha sido formar un equipo
comprometido y enérgico que siente amor por la tele. El segundo
paso será trasmitir ese amor. Estamos aquí para eso.